Las sandalias y ojotas son demasiado bajas, por lo que el roce contínuo puede provocarte ampollas y una piel resquebrajadiza. Los tacos hacen que con el pasar de las horas tus tobillos se cansen y deposites toda la fuerza en la planta del pie. Entonces, ¿qué hacemos? Usamos zapatos con un poco de altura, preferentemente de plataforma horizontal, para que tus pies estén a la altura justa para que descansen y aún así luzcan lindos.
La cara no es la única parte del cuerpo que hay que hidratar, por más publicidad que tenga. Tener una crema que revitaliza y protege la piel de tus pies es fundamental, así protegés, hidratás y te asegurás de que, uses lo que uses, tus pies reciban las vitaminas que necesitan.
No es raro que en verano decidas usar zapatos nuevos que te lastimen al usarlos por primera vez. ¿Qué es lo peor que podés hacer? Seguir usándolos, por más que sean hermosos. En estas ocasiones, llevate curitas y alguna crema con vitamina A para salir del apuro y cuidar tus pies.
Como te decíamos antes, no sólo hay que hidratar y proteger del sol a la cara. El sol es uno de los peores enemigos de tus pies, porque quema y requiebra la piel. ¿Cómo solucionarlo? Poné un recordatorio de algún tipo y cada vez que salgas de día rociá o untá tus pies con protector para no sufrir las consecuencias de un sol que pega cada vez más fuerte.











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